Entre la calle Corrientes y el cielo
Mirian Daniela Saraceno

La estampa traviesa de las calles de las viejas ideas,
Se nublan pensando en mi ausencia y me besan despierta...
Sabía que el tango a la larga sería mi abrigo,
de las noches que muy solitaria moría de frío.

Me moría por volver, y la tierra ajena me invita a caer...
Ya no puedo seguir presumiendo de mi soledad...
Y al final unos cuantos abrazos duro...
Que más da, si mañana continúa mi función.

Y los barcos se van, las copas vacías de la vieja estación
Seguirán destrozando mis vueltas a extrañar tu canción
Y al final, cuando truene mañana sabré
Que mi amor se agotó en esos viajes en tren.

Solitaria estación del otoño en el alma resuena
Ese tango en Callao y Corrientes que me dobla la pena
Me miré al espejo y pensé que debía quedarme
Porque el alma se agota y padece estar sin tus calles.

Y al final se acabó ese sueño despierto del primer amor
Cuando canto en mi calle Corrientes, adiós... termino...
Y lloré por volver a vivirlo otra vez
Es tal vez la nostalgia de mi propia idiotez.

El canto vacio de las hostias y el frío...
Me matan el alma en el vuelo estrecho del olvido
Y sentada perdida entre lo ajeno y la tontería
Me planteo si en vida lo dejo o sigo vacía.

Esos ojos despiertos que me invitan a la fantasía
De saber que las tardes soleadas serán más vacías,
Y no te llamé porque supe que el logro vendría después
Pues sabré que estará en tu boca y tu piel.

Y siempre estarás, entre taxis y humo los martes
Desojando entre sueños abiertos mi boca latente
Y cuando se me escape el dolor pasaré a buscarte
Por la calle Corrientes y el cielo a las tres como siempre.

Me veré en el espejo europeo tan lejos del barrio
Y del sol que acompaña deseos en mi calendario...
Moriré lentamente de sueños a través de los mares
De aquel martes que con un par de besos volví a iluminarme.

Y me fui contemplando el aroma del sol
Y sentí tu perfume en mi corazón...
Piénsalo, si cobardes mis ojos te ven...
Es quizá por el miedo a pecar otra vez...

Y lejos del sol, y del martes en que me abrazaste...
Hice trizas mi vida partiendo de mi Buenos Aires.
Y descanso creyendo en que siempre lograré enamorarte...
Y mis sueños hoy sienten mi pena en un tango cobarde.

Y qué lejos estoy otra vez de la vieja estación...
Que nos vio sonreirnos con tanta ilusión.
Y qué lejos también, de ese martes pasado por bares
Donde hicimos un cuento de hadas sobre el sol de la tarde.

Sigo sola en Madrid, ya son casi las 7 de un martes
Tan lejano de ese minuto donde me miraste.
Y dependo del agua que calla a través de los mares
Y dependo de mi soledad del resto de los martes.

Mirian Daniela Saraceno
Marzo de 2009

daniela@elangelcaido.org

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Abril 2010