Viaje a la Iglesia Encendida (2008-2009)
Ramón Verdugo

Viaje iniciático, viaje de transformación, viaje que parte del agua fluyente, vida que mana; tierras que se expanden y vulneran las leyes de la perspectiva, aires en cielos convertidos que coexisten con las tierras, caminos ascéticos y espirituales de silente profundidad. Tierra de cromos incendiados.

Agua, tierra, aire, fuego, flor de naturaleza, verdes, ocres, azules, blancos, negros, grises, en la paleta visual; formas azarosas, pacas-castillos-rocas-indefinidos saurios; magma compositivo que esboza la combinatoria de lo por-venir.

Ensortijados, los cuatro elementos, confluyen en san Juan, paradigma de lo sacro-profano, convertido ahora en Templo incendiado, el fuego de nuevo. Encendido es menos apropiado que incendiado; allí se resuelve la ecuación, allí se revela el misterio, allí culmina el viaje.

Los paramentos del exterior afirman la acción humana, pero no es sino espejismo; dentro bulle la apoteosis, otra vez la idefinición, de nuevo los cuatro elementos gestando su propia combinatoria esencial. Allí confluyen las aguas, las tierras, los cielos para inflamar los colores, para intentar apresarlos, para conformar con ellos un nuevo universo, una afirmación rotunda de la potencia creadora.

Lo exterior desembocando en lo interior; lo interior desbocándose hacia lo exterior. El silencio de lo que está fuera revienta al conjugarse en el interior. Lo definido se trastoca en indefinido, lo indefinido pugna por definirse, el eterno retorno. Del lirismo del silencio a la pulsión vibrátil del color, de lo conocido a lo por-nacer.

Por eso es un viaje iniciático; lo “dado” se transustancia –previo crisol de san Juan- en un nuevo ente, forma, color y pasión, y la materia se convierte en espíritu, el río se metarmofosea en agua, los campos en tierra, las nubes en cielo y el fuego se cristaliza en Alarcón.

Los ojos del pintor, la voluntad del pintor, el mundo del pintor apresado en la retina de Verdugo, quien capta el transir, lo etéreo, la sustancia y el devenir. Un viaje para ambos, Mateo y Verdugo, del que ambos emergen cambiados. Mientras, el fuego y el enigmático misterio, persisten entre los muros de la iglesia encendida.

Texto de: Jesús Cotillas

Sobre el proyecto:
Siete años de incesante trabajo, siete años de una aventura mas propia del Renacimiento que de nuestros días. Siete años de solitarios viajes, hasta esa especie de faro en el llano que es Alarcón.

“Viaje a la Iglesia Encendida”, retrata el viaje repetido incesantemente por Jesús Mateo, entre Cuenca y Alarcón, donde durante siete años pinto los Murales de Alarcón.

Esta serie se enmarca dentro del proyecto ”20 Miradas Fotográficas”, en el que también participan Claudio Álvarez, Toni Catany, Chema Conesa, Ferrán Freixa, Cristina García Rodero, Ciuco Gutiérrez, José Latova, Laura León, Chema Madoz, Fernando Maquieira, Carlos Pérez Siquier, José Luis Santalla, Jean Marie del Moral, Rosa Muñoz, Jose Manuel Navia, Miguel Oriola, José Antonio Sanguinetti, Alberto Schommer, Ramón Verdugo.

Ramón Verdugo
Pelahustán, Toledo, España, 1984
Residencia actual: Madrid, España

info@ramonverdugo.com
http://www.ramonverdugo.com

De las fotografías, Ramón Verdugo
© Copyright Febrero 2010
Todos los derechos reservados

Del texto, Jesús Cotillas
© Copyright Febrero 2010
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