
Cubierta de Al borde del Sur
de José Alberto Ubierna
En Almería, España, existe un lugar llamado El Cabo de Gata. Es el fin del Norte pero también es el inicio del Sur. Dos continentes se encuentran: Europa y África.
El lugar causa una atracción profunda en las personas
que lo visitan, pero de manera especial quedan atrapados en él
los fotógrafos.
Muchos hemos caído en sus redes y hemos quedado marcados
para siempre.
El Cabo de Gata no se olvida.
José Alberto Ubierna ha sido uno de esos incautos que un día
aparecieron por El Cabo de Gata y quedó atrapado en la tela de araña.
Según sus palabras:
Bailaban las gaviotas con el viento y en su vaivén de preciosos
y acompasados movimientos vi cómo una diminuta nube llenaba sutilmente
el cielo. Esa tarde decidí vivir en el Cabo de Gata.
Millones de fotografías se han realizado en sus calas, en sus
desiertos, en sus casas de pescadores, en sus montes, en sus ruinas.
Cientos de fotógrafos han pasado distraidamente por el lugar
y una parte de ellos se ha quedado para siempre en el lugar.
José Alberto Ubierna ha vivido con su familia varios años en El Cabo de Gata y en Al borde del Sur ha recogido un centenar de magníficas fotografías en blanco y negro (El Cabo de Gata está conformado por blancos y negros puros y una infinita variedad de grises).
He caminado con mi cámara entre sus luces, claras en otoño
o grises de invierno, radiantes de primavera o pesadas y difíciles de
verano. Con su ayuda he plasmado algo de este lugar, donde a lo largo de
más de tres años me he conocido un poco mejor.
Con estas palabras José Alberto Ubierna finaliza la introducción
a su libro.
Poco más podemos deciros, si no es que os pongáis en contacto
con José Alberto y le pidáis un ejemplar, será una buena
adquisición.
Y también, como no, que si no conocéis
El Cabo de Gata no dejéis de visitarlo sabiendo de antemano que
un peligro se cierne sobre vosotros: una parte vuestra quedará
atrapada para siempre en ese lugar y nunca la podréis rescatar.
Rafael Lamata abre Al borde del Sur con un poema, os dejo los
tres primeros versos del mismo:
Ínfimas en relación a las montañas
Nuestras preocupaciones desaparecen
En un abrir y cerrar de sol.
