
Aunque el objetivo básico de esta exposición sea mostrar el trabajo plástico de Carlos, en sus diversas temáticas, técnicas, soportes y formatos, nunca debemos olvidar que nos enfrentamos con un poeta.
Para empezar, conviene aclarar que tratamos con un lector que atesora una ingente cantidad de selectas lecturas en poesía, narrativa y hasta teatro, que ya hay que tener ganas de leer. Es un gran conocedor de la literatura portuguesa-brasileira (los romances), especialmente de la etapa neo-realista y también de un territorio común entre la palabra y la imagen, la poesía visual. En este último campo, su hermano Pedro Gonçalves destaca como productor, editor y catalizador de proyectos.
Si digo que es poeta, no es sólo porque escriba con técnica elegante y publique ocasionalmente algún relato vivamente lírico, es sobre todo porque tiene un proyecto, o por lo menos un plan. Él quiere mostrarnos las gentes y las cosas con las que vivimos, además de los encuentros que tenemos con ellas sin prejuicios y sin los velos que interponen ante nuestra mirada la inacabable retahíla de lugares comunes. Todo lo hace con la secreta intención de mejorar el mundo, aplicando una secuencia incontestable: observar, reflexionar y modificar. En el momento en que su entorno alcanza un punto de equilibrio, vuelve a empezar el proceso.

Viriato. Acuarela sobre papel. 23x32 (cada una)
Para sus habituales viajes en metro y tren de cercanías hacia las aulas donde da clases de pintura se pertrecha de agendas de dibujo y lápiz. En sus hojas recoge, con trazos directos y todo lo firmes que permite el movimiento de los vagones, la silueta de las mujeres que leen libros, porque los hombres leen generalmente periódicos deportivos. De este sencillo ejercicio de oficio se obtiene una información estructural. La racionalidad y la búsqueda del conocimiento se vuelcan generalmente y en contra de los tópicos habituales del lado de las mujeres y del de los hombres la emotividad ciega y el conformismo. Por otra parte, de la simple visión de estas series de dibujos (resueltos en línea, sin valorar en exceso luces y sombras y sin recurrir al uso de texturas) se puede deducir la inmensa potencia creativa del autor, ya que no hay arte sin la previa observación aguda de lo real. Los otros dos elementos que cierran la obra de creación: el dominio técnico y la emoción están fuera de duda en su caso.

Edificio en construcción. Acrílico sobre tabla. 30x38,7 cm
En buen aparte de la pintura que presenta recoge el frenético cambio de uso que se está produciendo en su barrio, los alrededores de la Estación de Atocha y Méndez Álvaro. Este sector ha pasado a ser una zona residencial de alto nivel económico y terciario representativo, donde se atrincheran tiburones financieros, especuladores de toda laya e infelices prostitutas nocturnas. Cuando era uno de los centros principales de actividad industrial de Madrid, de míticas luchas obreras para lograr derechos políticos y económicos, además de lugar de residencia de gentes humildes que han sido inexorablemente expulsados. Los primeros planos vacíos tratados con paleta de ocres, más las poco definidas masas de color gris en planos sucesivos que evocan la edificación industrial aún no demolida, identifican inequívocamente el proceso. Para estos temas ha escogido la técnica del óleo sobre tabla o el lino encolado a tabla. Un dato probatorio de los intereses del pintor es que conoce a través de Genara, una vieja vecina extremeña, que en el barrio había un cementerio, que por medio de la calle de Méndez Álvaro discurría un arroyo que desaguaba en el Arroyo Abroñigal (actual M-30), que en alguna tascucha de la zona se reunían Pío Baroja y Ernesto Jiménez Caballero y un sin fin de otras variadas noticias.
Los objetos arquitectónicos que conforman el nuevo panorama también son recogidos en obras de mayor formato y habitualmente en su fase inicial de ejecución. Las empresas constructoras tienen comprometidos plazos de entrega más cortos de los que se permite Carlos en sus trabajos.
Durante años ha estado observando, dibujando y pintando después, todos los oficios que componen el complejo mundo de la construcción y que se sucedían como reiterados procesos naturales, en un edificio tras otros ante sus ojos atentos. Por más anodino que pueda resultar el tema, en todas sus obras deja la huella de su inteligente visión melancólica, convirtiendo los bosques de pilares de los garajes y las máquinas abandonadas tras la jornada de trabajo en inquietantes preguntas sobre el por qué de las cosas.

Homenaje a José Afonso. Óleo sobre lino encolado en tabla. 45x55 cm
Otro capítulo de su libro de imágenes está compuesto con sus cuadros de taller, en ellos compone con los objetos dispares que se almacenan en su estudio series de naturalezas muertas o bodegones, en los que confronta libros con muebles y cacharros de los que busca siempre su singularidad. Todos tienen una historia para el pintor y del diálogo entre ellos va surgiendo la narración que los saca del anonimato. Es como si el artista les pusiera nombre propio e individualizándolos los convirtiera en seres animados. Aquí la paleta encuentra mil matices entre gamas de colores muy limitadas, que escapa de sobresaltos y de golpes de efecto. Una pintura realista, significativa y contenida, en la tradición de la mejor pintura española y que nunca ha sido, ni es, ni será anacrónica. Ya que los criterios del pintor maduro y los gustos del espectador informado no son fácilmente orientables por creadores de opinión que persiguen la mejor coyuntura, en contra del trabajo sólido, inspirado y consciente.

Carlos Gonçalves
(Exposición del pintor, grabador y dibujante Carlos Gonçalves Durao en la Sala de Exposiciones del Centro Cultural Infanta Cristina de Pinto, hasta el cuatro de diciembre de 2009)
