En mi personal visión, desacoplo las facetas o personalidades de las diferentes mujeres que viven en mi cosmos particular. Al mismo tiempo, desarrollo una nueva y personal iconografía de lo femenino.
Este proyecto, en constante proceso, es un mundo en el que conviven ensueño, destrucción, ternura, amor y poesía, pero también dolor, silencio y soledad. Son pequeñas historias que se solapan y yuxtaponen como en un caleidoscopio, y en las que el hombre pasa desapercibido aunque se alude a su presencia connatural.