La Bombilla Encendida
Fernando Ferro
La Bombilla Encendida

La Bombilla Encendida es la cooperativa de trabajo asociado de la Comunidad de Madrid que más invierte en I+D+i

Siete mujeres (Marga Cofiño, Silvia Arauzo, Susana Valé, Elena Yotti, Mercedes Muñoz, Ana Vázquez y Lo Rodríguez), más algunas incorporaciones ocasionales, a las que separa su distinta procedencia social y geográfica (Galicia, Argentina, Andalucía, y más), una formación y un desarrollo profesional muy dispar (de fisioterapeutas a ceramistas), un abanico de edades que abarca desde la madurez juvenil hasta la juventud reflexiva, además de otras notables discontinuidades (de adineradas rentistas a proletariado urbano), pero con una común alegría de vivir y una visión radicalmente creativa e irónica que hace de indisoluble adhesivo para sus agitadas trayectorias vitales. Todos sus itinerarios confluyen desde hace cuatro años en el proyecto de la Bombilla Encendida.

El grueso de su producción se mueve en tres líneas: los complementos de vestuario (bolsos, sombreros, joyas de material reciclado, pelucas, carteras para móviles, etc.), material de escritorio (agendas, marca páginas) y elementos para el hogar (lámparas, mantelerías, espejos). Otra de las dimensiones de su trabajo se orienta hacía la producción de espectáculos, como desfiles de moda comestible, dramatizaciones poéticas en exposiciones de artistas, intervenciones en ferias de artesanía o en salas de teatro. El compromiso de las componentes del grupo con una formación estricta es tan férreo, que ha llevado a alguna de ellas a viajar hasta Senegal para estudiar en el origen los movimientos y coreografías de la danza africana.

La Bombilla Encendida

Los presupuestos teóricos de su actividad se asientan en unos principios sencillos e incontestables. Para cambiar el mundo, antes hay que cambiar nuestra propia vida y nuestro entorno más próximo, contando con la herramienta de la imaginación y un desaforado cariño por la humanidad. Así, ante el despilfarro de medios materiales y el consumo desenfrenado de objetos, proponen el reciclado lúdico-reflexivo. Trabajando con esos presupuestos, pueden convertir unos pantalones usados de hombre dados la vuelta, en un excitante bolso femenino y un anónimo mantel de cocina en un provocativo delantal, jugando en este caso con la inevitable polisemia del lenguaje verbal, que siempre varía sus significados en función del contexto. Que de aquí se derive que sus objetos sean productos homologables en el mercado del arte o no, creo que carece de importancia, porque lo que es innegable es su actitud artística y en definitiva arte es todo lo que hacen los artistas.

Las intervenciones más destacables de esta temporada verano-otoño son: la de la Feria de Artesanía del Val de San Lorenzo, localidad leonesa próxima a Astorga , en la que con muy buen criterio se trata de recuperar y poner en valor una amplísima cultura material. De allí son las magníficas mantas tejidas con lana de oveja merina, los viriles trabajos en madera para fabricar zuecos e instrumentos musicales, la producción de una excelente miel y un largo catálogo de prácticas artesanales. En este contexto ellas propusieron un inventario de objetos que apoyándose en los materiales propios de la zona, básicamente la lana, le diera la vuelta a la visión tradicional de los artesanos. Así, ofertaron pelucas para ovejas, flores de lana, jerséis para saleros de mesa y teléfonos móviles, ramitas secas vestidas de lanas de vivos colores, etc, etc, etc.

La Bombilla Encendida

Y ahora, en Santiago de Compostela, muestran un vitalista inventario de ropa comestible, además de una instalación específica para el recinto teatral, que se inauguró el pasado 3 de octubre coincidiendo con la apertura de la nueva temporada de la Sala Nasa (rúa de San Lorenzo, 57) y la presentación de la última propuesta escénica del Grupo Chévere, Testosterona. En esta intervención recuperan parte del material y de la acción representada en la exposición Cociñarte que tuvo lugar en la Casa de la Juventud de Ourense en fechas recientes, en la que intervino como comisaria Cachito Álvarez, y que propone un recorrido por la obra de las artistas galegas más decididas, sólidas y comprometidas con la vindicación del espacio femenino en el mundo de la creación artística. Entre las que tiene un lugar destacado Ana Vázquez, por definir un proyecto artístico con fuerte identidad en el que todos sus objetos e intervenciones nos zarandean con sus peculiares atributos de emoción y sorpresa. Emoción y sorpresa son las señas de identidad con las que el gran arquitecto brasilero Oscar Niemeyer siempre pretendió distinguir sus obras, él y Ana lo logran. Su próxima y esperada intervención en la Peña flamenca Duende del Pozo del Tío Raimundo en Vallekas, confiamos en que se convierta en un hito en su itinerario creativo y que señale los nuevos derroteros de su singular proyecto poético.

Punto y aparte, un interrogante que me planteo al escribir estas líneas, es lo que podría suceder con nuestro anodino entorno visual, nuestras monótonas vidas y atuendos si se las permitiera intervenir sobre grandes camiones de transporte, mobiliario urbano, aviones, barcos, edificios o espacios públicos con su contundente armamento de Inteligencia+Desparpajo+ironía.

La Bombilla Encendida

Fernando Ferro
Vallekas, 6 de octubre de 2009

fernando@elangelcaido.org

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Octubre 2009