Sólo quiero salir
Cristian Bertolo

Cristian Bertolo

Un grueso cristal me separa de Claudia. A pesar de todo sigue conservando esa mirada soñadora que me hizo fijarme en ella hace diez años en aquel banco en la plaza leyendo aquel libro que no recuerdo el título y menos el que lo escribió. Yo estaba por ahí como siempre, haciendo nada, esperando a un colega que apareciese mientras liaba un cigarrillo, quejándome de todo y no haciendo nada para remediarlo salvo liarla como siempre.

Ya mi familia me había dejado a la buena de Dios y del asistente social hacia bastante. Hubo conexión. Ella estudiaba. Estaba terminando sus estudios secundarios y quería ser profesora de Lengua y Literatura. Leía mucho. No sé si alguna vez maldijo el día en que me crucé en su camino, seguro que sí, aunque con esa sonrisa de lado, casi falsa, de pura consternación, me demuestra que a pesar de todo me sigue queriendo.

Me visita periódicamente. Me cuenta sus cosas y lo mucho que me echa de menos, lo sola que se siente… Trajo a Analía. Primera vez que la veo en bastante tiempo desde que caí de nuevo preso por reincidir. Está preciosa con ese vestidito de flores que le compró en el mercado y las trenzas y el diente de leche que se le ha caído el viernes. Me imagino por lo que habrá pasado para poder traerla, convencer a sus padres, las discusiones, los gritos, los "yo te advertí". Se cagó en todo. Y eso me hace sentir orgulloso de ella.

No le está yendo muy bien: su trabajo es una mierda, depender de sus padres es una mierda, tener a su hombre encerrado es una mierda. Sólo le queda Analía. Sólo nos queda Analía.

Espero salir y comenzar de nuevo. Llevarlas a Mallorca, tengo un primo allí, nos daría alojamiento por una temporada hasta que pueda encontrar un curro decente, de esos de los programas de reinserción o de cualquier cosa y mantenerme fuera del barullo. Él me debe una y me la pienso cobrar.

Esta es mi segunda condena por robo y me esperan cuatro años más en el trullo, tal vez dos y medio con la condicional más buena conducta. Pienso mucho. Las horas son interminables y los días van muy lento. No tengo amigos aquí. Nadie tiene amigos aquí. Los guardas son un asco y los predicadores unos falsos.

Sólo quiero salir y llevarlas a Mallorca. Como esa vez que fuimos ella y yo en aquel ferry y vimos esa madrugada amanecer con la brisa golpeándonos las caras. Planeamos nuestro futuro. Fuimos los más hermosos del mundo aquella madrugada. Y yo la cagué. Sólo quiero salir, cobrar esa pasta que me deben por un trabajo y subirlas al ferry. Por una vez hacer las cosas bien. Comenzar de nuevo. Se los debo. Me lo debo. Sólo quiero salir.

Cristian Bertolo
Morón, Provincia de Buenos Aires, Argentina, 1979
Residencia actual: Barcelona, España

cristian_bertolo@hotmail.com
http://billyshearsonline.blogspot.com

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Octubre 2009