Más escritos de derrotas y fracasos
Juanma Ferreira
Sonrisa - Juanma Ferreira
Sonrisa
Más escritos de derrotas y fracasos

Le das muchas vueltas, te haces un croquis muy personal y finalmente quedas. Lo pasas bien y te auto convences de que no está mal, auque la idea de que "esa" no era tu idea te taladre de vuelta a casa.

Pasados unos días, descargas y observas. A ellos les gusta más que a ti. Es normal, ellos saben de otros temas. En este, tú llevas la voz cantante y el auto convencimiento sigue llamando a la puerta, esa puerta construida con materiales tan variopintos como la disciplina, la exigencia, la rigidez y la minuciosidad que impiden sentirte pleno con el trabajo realizado.

La fotografía tiene una de cal y una de arena. Regala felicidad a raudales e inseguridad la mayoría de las ocasiones.

Miles de veces rozando el tirar la toalla mientras piensas en lo a gusto que estarías regando una vez cada quince días el cactus que tienes sobre ese obsoleto ordenador poco amante de la pantalla plana.

Pasarías horas, las mismas que ahora, mirando ese punto de luz que te provoca dolor de cabeza y ansiedad. Síntomas claros de que debes mover tu culo de oficinista hacia la máquina de café y aprovechar en el camino para ver si alguna de tus compañeras se ha sacado los pechos en una locura transitoria.

Terminarías tu jornada ilegal de 11 horas y desplazarías la molida cabeza y descuidado cuerpo frente a la televisión de ese mini piso que le tienes alquilado al banco.

Al unísono, ese hueco en el cojín del sofá gritará contigo un estupendamente triste "por fin". Y podrás disfrutar con plena libertad de la vida de los demás gracias a otros tan desgraciados como tú que no han acabado su jornada de trabajo y fingen que les encanta hablar de los matrimonios, rupturas o nacimientos de vividores monarcas, o no, repartidos por el largo y ancho mundo de hipócritas democracias.

Y soñarás con visitar esas democracias cuando llegue el buen tiempo y tu amo deje que te ausentes unos días del cactus y la máquina de café. No te irás tranquilo pensando que los conjuntos veraniegos de tus compañeras de trabajo invitarán e incluso facilitarán esa locura tan deseada por ti mismo y podrías perdértelo... pero sobre todo te prometerás no llevar ninguna cámara contigo, no pararte frente a las jugosas postales de los lugares turísticos de playa y mucho menos ceder ante la petición de otros engañados que quieren plasmarse en la tarjetas de la cámaras delante de esas puestas de sol anaranjadas que siempre intentas corregir con la regla de los tercios.

A veces, sólo a veces, odio la fotografía más que a mí mismo.

Juanma Ferreira
Junio de 2009

juanma@elangelcaido.org

Licencia Creative Commons
Julio 2009