Rastros es la tercera y última parte de una trilogía que empecé a principios del 2007. Esta trilogía ha tenido como eje central el espacio vacío y aquello intangible que se percibe en ellos cuando pierden su función. Cuando ya no se usan. Acudo a estos lugares cuando quedan en silencio, antes de que apaguen sus luces o cierren por última vez sus puertas, y me pregunto que es lo que esconden, que historias no cuentan.
En Lugares y Más allá del silencio la imaginación del espectador para rellenar ese vacío con su propia historia jugaba un papel muy importante, y aunque en Rastros esto también ocurre, lo que persigo, de una forma más concreta en esta serie, es aquello que dejamos al pasar, cuando ya no estamos. Una puerta abierta, una luz encendida, unas escaleras, una silla que no esta en su sitio, cualquier signo, cualquier huella que nos indique el paso del ser humano. En Rastros la presencia, la historia, se hace evidente a través de estos signos.
Esta trilogía se articula a través de diferentes espacios, aparentemente inconexos, el azar juega un papel vital en el momento de escoger el espacio a fotografiar, - como si los propios espacios me hubieran escogido a mí para que los fotografiase - transitando por la vida me han encontrado.
De esta forma -transitando - he trazado una especie de mapa de lugares cercanos, de espacios más o menos cotidianos, que observados cuando están vacíos adquieren una dimensión distinta a la estamos acostumbrados.
Garajes, hospitales, galerías de arte, museos, centros comerciales, colegios, universidades, ferias de congresos, auditorios, parkings, hoteles, centros deportivos ...