
Tom, 2000
© Christoph Seeberger

Tom, 2000
© Wilfried Petzi
Los fotógrafos alemanes de origen bávaro Wilfried Petzi (1948) y Christoph Seeberger (1954) comenzaron a trabajar en un proyecto conjunto en el año 2000. Se trataba de desarrollar el concepto del doble retrato: la mirada, los fotógrafos; el objeto, el modelo a fotografiar. El proyecto se desarrolló a lo largo de varios años, exponiéndose por primera vez en el año 2004, bajo el título de Double Feature en la Artothek de Munich. Actualmente la galería EXPOCA de Munich muestra una selección del conjunto de estas fotografías, dentro del ciclo de exposiciones que lleva por título Faces.
El retrato como archivo codificado que, dentro del contexto visual de la representación, ha de ser abierto para que sea posible acceder a la información privilegiada que contiene y, una vez obtenidas las claves, permite al espectador descifrar la información que el fotógrafo proporciona a través de su mirada sobre el modelo, es la propuesta que ofrecen las imágenes de Double Feature, un paseo por el entendimiento.
Wilfried Petzi invitó a los modelos a participar en el desarrollo del concepto. A fin de conseguir un resultado específico -el ser humano y su "hábitat"- éstos debían elegir un lugar con el que se sintieran identificados, ya fuera una habitación, un espacio público o el lugar donde trabajan como es el caso de Tom, fotografiado mientras hacía una lectura privada de su tesis doctoral. La imagen crea la ilusión de surgir de detrás de una cortina que el fotógrafo ha retirado, es en ese instante cuando la mirada captar la espontaneidad del gesto. Otros "modelos" se han situado en lugares que definen la personalidad o los gustos de la persona; como en el caso de Amelie, que encuentra tranquilidad y bienestar espiritual dentro de la casa de madera construida en lo alto de un árbol en un lugar perdido del campo. Esta imagen parece extraída de un cuento o película para niños. Es evocadora, comunica tranquilidad y felicidad, a la vez que una sensación de irrealidad.
A diferencia del primero, Christoph Seeberger se concentra en el modelo, comprimiendo el rostro dentro de un espacio reducido. Las facciones se convierten en protagonistas únicos ante la cercanía de la cámara que a veces se convierte en un elemento amenazador e inquietante, escrutiñador de los más mínimos detalles del rostro y lo que tras él se oculta. Al igual que en el retrato de Petzi, Tom evita enfrentarse directamente a la cámara, que lo logra confrontando su propia imagen en un espejo, que induce a preguntarse cuál de ellas es la reflejada. La foto podría muy bien pertenecer a un Film Noir por el dramatismo de la imagen. Mientras que Amelie es captada por la cámara con una mirada llena de ensoñación y la ambigua sonrisa de la Mona Lisa, lo que confiere a la imagen de una inquietante tranquilidad.

Amelie, 2001
© Christoph Seeberger

Amelie, 2001
© Wilfried Petzi