La cueva del superviviente
Pensamientos de un bicho verde
Mirian Daniela Saraceno

¡Qué tranquilo me siento hoy! Otro día sin generar nada bueno para mis iguales. Cierto que no somos iguales en nada las diferencias deben existir porque sin ellas yo mismo no sería nadie.
Menos mal que las normas me amparan menos mal que voy junto a ellas como rata por tirante derecho, bien derecho y rápido muy rápido.
Otro día más me espera. ¿Qué podré hacer hoy? Mmmm, ya sé cargarme a uno de mis súbditos o ganar dinero recortándole su sueldo.
Podría sacar algún cálculo para prever alguna ventaja por ejemplo que a partir de este mes trabajaran más horas por una mínima diferencia o mejor, quitaré las vacaciones o mejor aún, quitaré algún empleado para que sean menos y trabajen más o mejor que mejor, no les pagaré seguridad social ¡Sí! ¡Bingo! ¡Qué planes geniales para no sentir que la crisis me afecta en algo!
Hay que joderse: bajan las ventas y no puedo ser tan generoso. Hay que joderse: ¡que se jodan los otros!
Me gané mi primera peseta casi dejando mi vida y ya me olvidé lo que es la humildad; pues no me importa demasiado mientras pueda seguir visitando la casita de Dios cada viernes o domingo, lo mismo da y pueda demostrar mi fortaleza del que todo lo puede a mis tantísimos hijos y tantísimos nietos.
Mientras pueda tener mi estructura dura y abarrotada de miserias que poco se dejan ver en tanto y cuanto junte de las mejores figuritas mientras junte aquellas figuritas, tendré gente alrededor que se venderá por casi nada y delatarán e inventarán intentando subirse al arbolito que sostiene mi gran fortuna. Porque sólo montarán el arbolito como monos pero jamás tendrán mi reconocimiento.
Qué suerte que hoy me levanto y el sol aún sigue calentando mi ventana y ya no me importa demasiado si éste o aquél valen o no valen es que apenas hice el primario para darme cuenta.
Fue el valor de mis figuritas lo que me dio mi propio valor y gracias a eso soy más alto y más respetable de lo que sería si hubiera nacido bajo otras estrellas
¿A quién le doy gracias? ¿Al país? ¿A la bolsa? ¿A la estupidez del capitalismo? ¿O al valor de las figuritas que pude conseguir? Ya sé le daré las gracias a mis súbditos a mis inferiores a los que se dejan bajar el sueldo y recortar las vacaciones a los que se proponen sonreírme diariamente para hacerme sentir más agradable a los que me miran con miedo y aceptan mis condiciones y me sonríen y les encantaría hacer negocios conmigo. Me ven como una gran posibilidad pero claro nunca podrán tomarla, aunque aún no lo sepan. Es que las posibilidades no existen conmigo, existe sólo la miseria. Mis objetivos siempre serán claros aunque no tenga razones justificables. Aquí no manda el amor ni el raciocinio; aquí mandan las figuritas, y las mías solamente.
Me estoy volviendo verde me estoy volviendo viejo ya casi no funciono, pero aún lidero lo que quiero y no escucho ni razono eso no me interesa. No intenten convencerme excepto si me muestran figuritas.
La crisis avanza pero yo estaré de vacaciones y también estará en crisis mi moral pero no me daré cuenta. Quizás el azul del mar soleado destiña mi color verde y volveré disfrazado de algo que jamás fui. Nunca seré buen padre; ni buen abuelo; ni buen jefe; ni buen esposo moriré enterrado y el resto de la gente a la larga ya ni me recordará. No podré sembrar terror desde otros cielos pero estarán mis figuritas dando vueltas y probablemente sea lo único material que deje.
Dejaré recuerdos de algunos malos momentos, dejaré miserias, súbditos fracasados y figuritas que perderán su valor con nuevos gobiernos pero qué importa si hoy es un nuevo día sin hacer nada por nadie... Sí, un nuevo día me espera ¿qué podré hacer hoy?