
El pasado septiembre, en un anuncio publicado en el diario El País
sobre las próximas exposiciones del MUSAC, se utilizó una imagen
de mi propiedad intelectual que estaba firmada por Regina de Miguel.
La imagen es un calco exacto, a lápiz o carboncillo, de una fotografía
tomada por mí en Berlín en el año 2007. Puede verse en mi web:
http://www.infusionados.net/article.php?id_article=170
y comparar con la que aparece en la prensa, a la que se han añadido
unas estrellas.
En ningún momento esta artista se ha puesto en contacto conmigo o hace mención de la procedencia del original lo que revela un caso más de plagio y robo intelectual que algunos artistas vienen ejerciendo de manera descarada.
Creo que, en la creación artística, todos estamos influenciados por la historia del arte y sus autores, sería tonto negar que toda la producción artística, en cada una de las disciplinas, supone una acumulación icónica que influye sobre nuestro modo de mirar y crear. Parte de mi obra se basa en la reutilización y reciclaje de fragmentos de pinturas de épocas pasadas que ya pertenecen al imaginario popular y que incorporo a mis creaciones fotográficas que hablan, entre otros sentimientos, de los sueños y de la memoria. Sin embargo, en ésta, como en otras ocasiones, algunos artistas se apropian sin pudor y fraudulentamente de la totalidad de una obra que otros autores han creado. No sirve decir que recrean o que se inspiran en tal o cual autor. Simplemente plagian y roban la propiedad intelectual de otros artistas.
Hace poco tiempo el fotógrafo Díaz Maroto denunció otro caso de plagio flagrante de una de sus obras por una pintora consagrada. En esa ocasión El ángel caído publicó en su Web un artículo del que me hago eco:
"Entendemos que la obra de otra persona puede
hacernos meditar sobre la misma y, en ocasiones, sobre la nuestra propia.
Pero lo que no debemos nunca admitir es el plagio. Éste nunca aporta nada
y siempre desmerecerá a la obra original.
Pero más grave que la consideración
de obra menor, es la falta de elegancia, de respeto, de honestidad sobre
el autor de la obra original.
Las fotografías han sido menospreciadas durante años por "algunos artistas",
al considerarlas como objetos tecnológicamente correctos, pero carentes
de entidad propia.
Los fotógrafos debemos reivindicar la autoría de nuestro trabajo y no
permitir que nadie se apropie del mismo. Debemos ser los primeros defensores
de nuestros derechos, pero al tiempo debemos ser los máximos defensores de
que la fotografía es un medio de expresión autónomo y capaz de ser
transmisor de emociones y sentimientos como cualquier otra forma de expresión.
Aspectos que algunos "artistas" olvidan o desconocen."
Algunos fotógrafos estamos hartos de contemplar como se utilizan nuestras imágenes sin ningún respeto ni consideración. Es denunciando y publicando en diversos medios de comunicación estas prácticas fraudulentas como conseguiremos que los artistas con mayúsculas actúen con responsabilidad y honradez.