La cooperativa Ruiz de Montoya es un ejemplo de economía social y familiar, enclavada en el centro de la provincia de Misiones, Argentina, cuenta con más de 265 asociados que día tras día producen toneladas de té y yerba mate, un clásico argentino, puramente orgánico.
Las tierras de Misiones se caracterizan por un rojizo intenso que hacen enamorar la retina de cualquier paisajista. Misiones es tierra de grandes cascadas, de grandes saltos, de grandes selvas, pero también de grandes personas. Misiones es una de las provincias de Argentina con más cooperativas constituídas ya sean agropecuarias, de servicios o cooperativas de trabajo. Una alternativa al capitalismo como modo de generar empleo y dividir las ganancias entre los trabajadores. Las cooperativas no persiguen fines de lucro, mas bien tratan de conseguir una fuerte rentabilidad para fines operativos, de crecimiento interno, de inversión, de generación de empleo. Es decir la cooperativa produce y genera riquezas con el fin de subsistir como cooperativa en sí, para el beneficio de sus socios. A diferencia de la economía de mercado en la economía social hay una obligación con el otro, como diría Paul Ricoeur "una responsabilidad por y para el otro".
Durante los años 90's las cooperativas sufrieron el embate que el neoliberalismo impuso en los países en desarrollo, la desregulación de los mercados, el retiro del Estado de las funciones básicas en materia de salud, educación, políticas públicas, etc., hizo que el cooperativismo como alternativa económica al capitalismo salvaje trastabille. En los 90's muchas cooperativas fueron vaciadas y al mismo tiempo fagocitadas por grandes multinacionales de servicios y grandes empresas agropecuarias.
Esto provocó que los pequeños productores, que vendían sus toneladas diarias a sus cooperativas, terminaran regalándolas a precios indignos a las grandes multinacionales. Algunos pequeños productores se vieron arrinconados teniendo que vender sus tierras a precios irrisorios. Esto provocó una gran inmigración a las periferias de las grandes ciudades de los pequeños productores, familias enteras, ahora, devenidas en indigentes. Las grandes empresas, al poner un precio de referencia para el té y la yerba obligaron al productor a vender sus parcelas, así fue como ante la incapacidad del Estado para regular el mercado, junto a la complicidad de los presidentes de las cooperativas, las grandes empresas terminaron quedándose con las toneladas cosechadas pero además con las tierras. Al comprar miles y miles de hectáreas terminaban por acorralar a los pequeños productores linderos que o trabajaban para ellas o vendían sus terrenos por monedas. Muchos pequeños productores debieron dedicarse al cultivo de tabaco. Las grandes tabacaleras al ver lo provechoso de la situación ofrecían un precio algo más elevado por el tabaco y le garantizan al productor 0% de costos, ofreciendo incluso los pesticidas para las plantaciones. Muchos productores murieron y otros contrajeron cáncer. Muchos niños malformados han nacido en estas décadas, ya que el productor desconocía el manejo de pesticidas y de los efectos terribles que ellos podían causar en el cuerpo.
Luego de la crisis del 2001 y la salida de la convertibilidad de Argentina algunas cooperativas que pudieron sostener la lucha en los 90's lograron, lentamente revertir su situación. La mayoría de sus productores que estaban en la indigencia, como es el caso de Estanislao, fueron beneficiados con un mejor precio por tonelada ya que la demanda de exportación era mayor. Esto permitió que puedan volver a producir.
La cooperativa Ruiz de Montoya logró recuperar a 260 de sus asociados, construir un horno de secado para las hojas de té y yerba y logró colocar hoy día sus productos en Japón, entre otros destinos, con su té rojo, té negro y té verde, ya que el valor agregado que implica el tratamiento orgánico de su producción, libre de pesticidas, es de un valor insuperable. Muchas familias dependen hoy de los cultivos de té y yerba y de la continuidad de la cooperativa que, como tal, puede negociar por la totalidad de los asociados y pelear el precio con las grandes empresas. Cada productor sabe que cuanto mejor sea su cosecha, mejor la cooperativa y todos. Que cuanto más produzca, mejor la cooperativa y todos y que cuanto más orgánica, mejor la cooperativa y todos. Misiones es Yerba y Té pero estas infusiones esconden el valor social. ¿Será esa "mano invisible" de la que hablaban los liberales?.
Este es un pequeño relato fotográfico que trata de rescatar esa "mano invisible", el trabajo diario de cientos de personas en una gran cadena "invisible", que todos los días termina mágicamente en nuestra mesa y que poco sabemos de ella y de su gente.