Wim Wenders, 1980
© Eduardo Momeñe

Para mí, el estudio es un lugar mágico. Permite una gran concentración, las propias luces cercan el espacio, sólo existe lo que está iluminado.
Ello crea un especial silencio.
Antes, siempre tenía puesta la música, pero después preferí el silencio. Es como un templo, invita a hablar en voz baja.
No es una tontería decir que ello provoca fotografías silenciosas ...
En el estudio, la mirada es serena, pausada, sin prisa.
No es una mirada fugaz, acelerada.
Es una mirada que construye poco a poco, que ordena las piezas del puzzle.
Es un espacio para reconstruir la realidad, para reiventarla.
Wim Wenders