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Nicolás de Lekuona
Nicolás de Lekuona, nació en Ordizia, Guipúzcoa en 1913.
Su adolescencia y juventud las pasa entre Ordizia y San Sebastián.
En 1932 viaja a Madrid para realizar estudios de Aparejador.
Durante su etapa como estudiante no deja de participar en exposiciones sobre todo en el
País Vasco, a donde regresa una vez terminados sus estudios, trabajando en San Sebastián
en el estudio del arquitecto Florencio Mocoroa.
La guerra civil española trastocó, como a otros muchos, su dedicación a la arquitectura
y al arte en general.
Tras ser ocupada Ordizia por el ejército golpista de Franco, se integra en el mismo, realizando
labores de camillero que, con ayuda de una mula, retira los cadáveres de los soldados muertos
en el campo de batalla.
Murió en Frúniz, Vizcaya en 1937, en el bombardeo de dicha localidad por las mismas tropas
franquistas.
Lo que hoy llamaríamos "fuego amigo".
Nicolás de Lekuona nos dejó un importante trabajo fotográfico, pero además hacía
fotomontajes, era pintor.
Era un artista integral.
Su corta vida, 24 años, nos ha impedido, conocer su evolución y poder observar una
obra más amplia y madura.
Aún así, su producción es excelente.
Es importantísimo su punto de vista y la asunción de las corrientes artísticas que
recorrían la Europa de su tiempo, en los primeros años 30 del siglo XX.
Las ideas de los constructivistas rusos, de los surrealistas franceses y alemanes,
y de los fotomontadores europeos, son absorbidas por Nicolás y comprendiendo
completamente su significado, son adaptadas a su forma de ser y de entender su
trabajo creativo.
En una España que pasaba por una etapa convulsa, donde todas las corrientes artísticas
europeas eran objeto de interés por los jóvenes españoles que miraban al futuro.
Para mí, es de destacar de manera especial su fotografía.
Me parece un trabajo excelente, por su concepción, por su visión personal al tiempo
que universal, unido al correr de los criterios imperantes en la Europa de su tiempo.
Sus fotografías tienen interés individualmente consideradas, pero el conjunto de su producción
indica una línea clara en la que orientaba su trabajo.
Este hecho, reflejado en el trabajo de un joven de veinte años, me hace pensar que sus fotografías
no siguen la moda imperante en un momento, sino que son el resultado de la reflexión y de la total
comprensión de los conceptos que subyacen como sustento de su trabajo.
También importantes son sus fotomontajes, pero en este caso orienta su producción en
una dirección diferente a la seguida por los fotomontadores europeos de su época.
Éstos incluían una crítica social y política en sus obras.
Nicolás de Lekuona orienta su producción en una dirección más estética, incluyendo en sus
fotomontajes un punto de vista más personal, más íntimo.
La obra de Nicolás de Lekuona se ha dado a conocer ampliamente hace poco tiempo, ya
que prácticamente permanecía en el olvido.
Son de agradecer todos los esfuerzos orientados a la recuperación, difusión y divulgación
de la obra de diferentes artistas, sean fotógrafos o no, que diferentes personas e instituciones
están llevando a cabo.
En España como en otros tantos lugares, esta labor de recuperación y de dignificación del
trabajo de fotógrafos del pasado, es necesaria y fundamental para conocer mejor nuestro
pasado y como lo vivieron personajes inquietos en su época.
El futuro de la fotografía, debe apoyarse en las experiencias que vivamos día a día,
pero nuestro trabajo debe entroncar con el pasado, porque de esta manera, la cultura
de cada país, de cada zona geográfica tendrá sus peculiaridades, será más rica.
Esta riqueza de puntos de vista nos permitirá hacer que la globalización que nos rodea,
no consiga uniformarnos a todos con los mismos criterios, los mismos gustos, las mismas
opiniones.
Manuel Rodríguez
Septiembre de 2005
manuelrr2010@terra.es
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